Bienvenidos a Alithali

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Bienvenidos a Alithali

Cuando conocí Alissi Bronte, en febrero de 2013, tuve la suerte de hacerlo a través de sus instalaciones y no de sus productos. Lo que me propongo aquí, a través de este blog que ahora mismo queda inaugurado gracias a vuestro interés, es acercaros parte de esa filosofía que consiguió despertar primero mi atención y luego mi fidelidad, para que, a la vez que disfrutáis de la calidad de todas nuestras gamas de producto, valoréis y conozcáis la delicadeza, el cuidado, la calidad y la eficacia con el que están no solo fabricados sino también pensados y dirigidos cada uno de nuestros cosméticos.

He pasado años, prácticamente toda mi vida, eligiendo cremas en función de las promesas del momento y los cambios de mi cuerpo. Cuando rondaba la veintena empecé a cuidarme esas primeras arruguitas que enmarcan los ojos de quienes sonreímos incluso con el sol de cara, después, con los años, llegaron las primeras manchas, algunas marcas que empezaban a evidenciar el paso del tiempo y, cómo no, la eterna lucha contra la ley de la gravedad. Aunque siempre fui cuidadosa e intentaba elegir el mejor de los productos, nunca me había parado a pensar en qué componentes eran los que, diariamente y año tras año, estaba aplicando directamente sobre mi piel.

Empezaba hablándo de las instalaciones. Bien. No sé si en algún momento os habéis parado a pensar en cómo es una ‘fábrica’ de cosmética. Yo no lo había hecho en profundidad pero puedo prometer que nunca me hubiera imaginado nada como lo que vi. Naturaleza, árboles, flores, un huerto, y unos laboratorios cálidos con gente que, con su bata blanca, sonreía y se paraba a contarme qué era exactamente lo que estaba haciendo. Extraer esencias, emulsionar, buscar texturas, principios activos, ingredientes… todo lo que se necesita para crear un cosmético, pero sacado directamente de la naturaleza, y no de esas naturalezas enlatadas en las que compras al por mayor componentes conservados artificialmente, sino de la naturaleza del propio ‘jardín’ de los laboratorios. Magia pura.

¿Todavía no estáis allí? Os cuento.

En un momento en el que las marcas de cosméticos crecen como la espuma, con una variedad de precios que hace inverosímiles los extremos hacia uno u otro presupuesto, la composición orgánica, respetuosa y natural es el As con el que en Alithali marcamos la diferencia. Sin ningún tipo de químico artificial y con todos los certificados y sellos de calidad que así lo acreditan, la apuesta de nuestros productos está basada en el máximo respeto por el cuidado de la piel que, no debemos olvidar, es un órgano más de nuestro cuerpo.

En Alithali no tenemos sólo productos sino que tenemos rituales. No queremos venderte una crema, un tónico, una esencia o una base de maquillaje. Queremos cuidarte. Queremos que aprendas a notar cómo tu piel, tu organismo, responde cuando lo cuidas como es debido y queremos escuchar tus sensaciones. Queremos ser una experiencia de salud, que es la base de la belleza, y queremos que experimentes con nosotros lo mismo que sentimos aquel día en el que descubrimos que lo de llamar madre a la naturaleza no era sólo una manera de hablar.

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